Lo mío por África ya no es pasión, se está convirtiendo n auténtico vicio.
Vicio y pasión que comparto con Toti y con mis hijos.
Estuvimos cenando con los Pepes y la gélida noche salmantina se convirtió en una cálida noche africana. Se nos ponen unos ojitos al recordar nuestras noches en el desierto........
Recordar esas duchas sobre la arena, esas dormidas en la tienda sobre el coche, los asaltadores de caminos............
Nada que hemos decidido que no vamos a Islandia, que volvemos a Mauritania a compartir nuestra agua con los nativos. Un poquito de ropa,comida la que podamos, botellas de agua vacías y no os podéis hacer idea de los felices que les hacemos.
A ellos les hacemos felices pero también en contrapartida ellos nos ofrecen lo mejor qe tienen, su maravilloso país, su desierto, su silencio; y mucha, mucha alegría, porque lo que tienen lo comparten sin problemas, sin pedir nada a cambio.Y se ríen como nadie, cantan y no tienen prisa porque la prisa mata.
Concha ya ha conocido la INFINITA PAZ de la que se disfruta en el desierto y ha quedado tan enganchada como yo.Tendremos que compartir ese silencio en algún momento.
QUE ESTA SEMANA SANTA VUELVO A MARRUECOS!